Ultimátum del Papa a religiosos en Bélgica: Dejen de aplicar la eutanasia a enfermos

VATICANO, 12 Ago. 17 (ACI).- El Papa Francisco ordenó al instituto religioso Belgian Brothers of Charity (Hermanos Belgas de la Caridad), que tienen hasta fines del mes de agosto para dejar de ofrecer la eutanasia a los pacientes de sus centros psiquiátricos.

Además, se ordenó a cada uno de los hermanos religiosos que forman parte de la junta de  Brothers of Charity Group (Grupo de Hermanos de la Caridad), la organización que dirige los centros, que firme una carta conjunta que será enviada a su superior general, el Hermano Rene Stockman, declarando su adhesión a las enseñanzas de la Iglesia sobre el tema.

Los hermanos que se nieguen a firmar la carta se enfrentarán a acciones punitivas comprendidas en el derecho canónico. Por otra parte, la organización podría enfrentar acciones legales que podrían terminar en la revocación de su estatus católico en caso de que no cambie su política.

La orden del Vaticano, enviada a principios de agosto, sigue a varias peticiones previas de que el grupo abandone la medida que permite a los médicos practicar la eutanasia a pacientes con enfermedades mentales no terminales en sus 15 centros psiquiátricos que funcionan en todo Bélgica.

En entrevista a CNA –agencia del Grupo ACI en Inglés– el 10 de agosto, el Hermano Stockman dijo que, fue durante la primavera que el grupo, que es una organización estatal dirigida por el instituto religioso, decidió cambiar su política sobre la eutanasia por considerar que su postura era “culturalmente anormal”.

Desde el año 2000 el grupo mantuvo una firme política contra la eutanasia, tomando seriamente las solicitudes y tratando de ayudar al paciente a recuperar su deseo de vivir “sabiendo, por supuesto, que alguien que es muy depresivo puede tener la tendencia a pedir la eutanasia”.

Después de hacer todo lo posible para ayudar a aliviar cualquier depresión presente en un paciente, si el individuo todavía pedía eutanasia –que es legal en Bélgica– los hermanos los transferían a otro lugar.

“Nosotros no aceptamos que la eutanasia se haga dentro de nuestros institutos”, señaló el Hermano Stockman, añadiendo que esta política estuvo vigente hasta el año pasado, hasta que el grupo “comenzó a desviarse”.

El grupo argumentó que tenían que “adaptarse” y así desarrolló una nueva visión que, según el Hermano Stockman, no podían “aceptar como congregación”.

Pese a que todos los miembros del consejo son católicos y algunos tienen altos cargos políticos, en Bélgica “la secularización es muy, muy alta, muy fuerte. Así que tienes que preguntarte ¿qué es ser católico todavía?”, añadió el Hermano Stockman.

“En respuesta a la decisión del grupo de cambiar la política dijimos muy claramente en primer lugar, que para nosotros el respeto a la vida debe ser siempre absoluto”, añadió el superior general.

Sin embargo, el grupo respondió que “el respeto a la vida es fundamental, pero la autonomía de la persona está en el mismo nivel”, y una vez colocados en el mismo nivel, “entonces la autonomía del paciente se hace absoluta y no el respeto por la vida”

A pesar de encontrar resistencia de parte del Hermano Stockman, el grupo insistió en la aplicación de su nueva política, que entró en vigor en junio en todos sus centros psiquiátricos.

Como respuesta, el superior general fue a la Conferencia de Obispos Católicos de Bélgica y pidió que lo respaldaran en el debate.

Cuando la organización siguió resistiendo, a pesar de la presión de la conferencia episcopal, el Hermano Stockman llevó el asunto al Vaticano.

Finalmente, fue invitado a presentar el tema ante la Congregación de la Doctrina de la Fe y la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, ambas involucradas en la investigación del tema.

Rápidamente, el Vaticano redactó una carta reiterando la posición de la Iglesia sobre la eutanasia e insistió que el grupo retrocediera de acuerdo con la doctrina. Sin embargo, la carta fue ignorada.

El Hermano Stockman recibió el mandato específico de la Congregación para la Vida Consagrada de hacer cumplir el ultimátum y reunir la respuesta del grupo para fines de agosto.

El superior general dijo que no ha hablado personalmente con el Papa Francisco, sino que es la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada que concibió el ultimátum y lo presentaron al Papa, que dio todo su apoyo.

Más adelante, el líder del instituto dijo que todavía está esperando las respuestas, pero es “muy positivo sobre eso” y cree “que los hermanos se adecuarán”.

Finalmente, cuando se le preguntó si temía que si la organización cambia la política nuevamente, podrían ser obligados por el estado a proporcionar la eutanasia, el Hermano Stockman respondió que las instituciones no pueden ser forzadas en su país.

“Si la ley cambia y dicen que las instituciones tienen que hacer la eutanasia, entonces la situación se vuelve totalmente diferente. Entonces tenemos que preguntarnos, ¿podemos seguir siendo un hospital católico en un ambiente donde estamos obligados a hacer la eutanasia? Pero hasta ahora tenemos la posibilidad de rechazar la eutanasia dentro del instituto”, concluyó.

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA.

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— ACI Prensa (@aciprensa) 7 de julio de 2017