Experto pide a mexicanos no creer en falsas profecías mayas sobre el fin del mundo
Fri, Nov 20, 2009
Fri, Nov 20, 2009

SOBRE LAS TRADICIONES Y COSTUMBRES DE LOS FARISEOS
1 Se congregaron en torno a Él los fariseos, así como algunos escribas venidos de Jerusalén. 2 Los cuales vieron que algunos de sus discípulos comían con manos profanas, es decir, no lavadas, 3 porque los fariseos y los judíos en general, no comen, si no se lavan las manos, hasta la muñeca, guardando la tradición de los antiguos; 4 y lo que procede del mercado no lo comen, sin haberlo rociado con agua; y observan muchos otros puntos por tradición, ablución de copas, de jarros, de vasos de bronce. 5 Así, pues, los fariseos y los escribas le preguntaron: "¿Por qué no siguen tus discípulos la tradición de los antiguos, sino que comen con manos profanas?" 6 Les dijo: "Con razón Isaías profetizó sobre vosotros, hipócritas, como está escrito: "Este pueblo me honra con los labios, 7 pero su corazón está lejos de Mí. Me rinden un culto vano, enseñando doctrinas (que son) mandamientos de hombres".
8 "Vosotros quebrantáis los mandamientos de Dios, al paso que observáis la tradición de los hombres; lavados de jarros y copas y otras muchas cosas semejantes a éstas hacéis". 9 Y les dijo: "Lindamente habéis anulado el mandamiento de Dios, para observar la tradición vuestra. 10 Porque Moisés dijo: "Honra a tu padre y a tu madre", y: "Quien maldice a su padre o a su madre, sea muerto". Y vosotros decís: 11 "Si uno dice a su padre o a su madre: "Es Korbán, es decir, ofrenda, esto con lo cual yo te podría socorrer", 12 ya no lo dejáis hacer nada por su padre o por su madre, 13 anulando así la palabra de Dios por la tradición que transmitisteis. Y hacéis cantidad de cosas semejantes".
53 Terminada la travesía, llegaron a tierra de Genesaret, y atracaron. 54 Apenas salieron de la barca, lo conocieron, 55 y recorrieron toda esa región; y empezaron a transportar en camillas los enfermos a los lugares donde oían que Él estaba. 56 Y en todas partes adonde entraba: aldeas, ciudades, granjas, colocaban a los enfermos en las plazas, y le suplicaban que los dejasen tocar aunque no fuese más que la franja de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban sanos.
LA PESCA MILAGROSA
1 Y sucedió que la muchedumbre se agolpaba sobre Él para oír la palabra de Dios, estando Jesús de pie junto al lago de Genesaret. 2 Y viendo dos barcas amarradas a la orilla del lago, cuyos pescadores habían descendido y lavaban sus redes, 3 subió en una de aquéllas, la que era de Simón, y rogó a éste que la apartara un poco de la tierra. Y sentado, enseñaba a la muchedumbre desde la barca. 4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Guía adelante, hacia lo profundo, y echad las redes para pescar". 5 Respondióle Simón y dijo: "Maestro, toda la noche estuvimos bregando y no pescamos nada, pero, sobre tu palabra, echaré las redes". 6 Lo hicieron, y apresaron una gran cantidad de peces. Pero sus redes se rompían. 7 Entonces hicieron señas a los compañeros, de la otra barca, para que viniesen a ayudarles. Vinieron, y se llenaron ambas barcas, a tal punto que se hundían. 8 Visto lo cual, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús, y le dijo: "¡Apártate de mí, Señor, porque yo soy un pecador!" 9 Es que el estupor se había apoderado de él y de todos sus compañeros, por la pesca que habían hecho juntos; 10 y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Pedro. Y Jesús dijo a Simón: "No temas; desde ahora pescarás hombres". 11 Llevaron las barcas a tierra y, dejando todo, se fueron con Él.
PRIMERA MULTIPLICACION DE LOS PANES
30 Nuevamente reunidos con Jesús, le refirieron los apóstoles, todo cuanto habían hecho y enseñado. 31 Entonces les dijo: "Venid vosotros aparte, a un lugar desierto, para que descanséis un poco". Porque muchos eran los que venían e iban, y ellos no tenían siquiera tiempo para comer. 32 Partieron, pues, en una barca, hacia un lugar desierto y apartado. 33 Pero (las gentes) los vieron cuando se iban, y muchos los conocieron; y, acudieron allí, a pie, de todas las ciudades, y llegaron antes que ellos. 34 Al desembarcar, vió una gran muchedumbre, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.
MUERTE DEL BAUTISTA
14 El rey Herodes oyó hablar (de Jesús), porque su nombre se había hecho célebre y dijo: "Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos, y por eso las virtudes obran en Él". 15 Otros decían: "Es Elías" otros: "Es un profeta, tal como uno de los (antiguos) profetas". 16 No obstante esos rumores, Herodes decía: "Aquel Juan, a quien hice decapitar, ha resucitado". 17 Herodes, en efecto, había mandado arrestar a Juan, y lo había encadenado en la cárcel, a causa de Herodías, la mujer de Filipo, su hermano, pues la había tomado por su mujer. 18 Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano". 19 Herodías le guardaba rencor, y quería hacerlo morir, y no podía. 20 Porque Herodes tenía respeto por Juan, sabiendo que era un varón justo y santo, y lo amparaba: al oírlo se quedaba muy perplejo y sin embargo lo escuchaba con gusto. 21 Llegó, empero, una ocasión favorable, cuando Herodes, en su cumpleaños, dió un festín a sus grandes, a los oficiales, y a los personajes de Galilea. 22 Entró (en esta ocasión) la hija de Herodías y se congració por sus danzas con Herodes y los convidados. Dijo, entonces, el rey a la muchacha. "Pídeme lo que quieras, yo te lo daré". 23 Y le juró: "Todo lo que me pidas, te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino". 24 Ella salió y preguntó a su madre: "¿Qué he de pedir?" Esta dijo: "La cabeza de Juan el Bautista". 25 Y entrando luego a prisa ante el rey, le hizo su petición: "Quiero que al instante me des sobre un plato la cabeza de Juan el Bautista". 26 Se afligió mucho el rey; pero en atención a su juramento y a los convidados, no quiso rechazarla. 27 Acto continuo envió, pues, el rey un verdugo, ordenándole traer la cabeza de Juan. 28 Éste fue, lo decapitó en la prisión, y trajo sobre un plato la cabeza que entregó a la muchacha, y la muchacha la dió a su madre. 29 Sus discípulos luego que lo supieron, vinieron a llevarse el cuerpo y lo pusieron en un sepulcro.
MISION DE LOS APOSTOLES
7 Entonces, llamando a los doce, comenzó a enviarlos, de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos, 8 y les ordenó que no llevasen nada para el camino, sino sólo un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinto, 9 sino que fuesen calzados de sandalias, y no se pusieran dos túnicas. 10 Y les dijo: "Dondequiera que entréis en una casa, quedaos allí hasta el momento de salir del lugar. 11 Y si en algún lugar no quieren recibiros y no se os escucha, salid de allí y sacudid el polvo de la planta de vuestros pies para testimonio a ellos". 12 Partieron, pues, y predicaron el arrepentimiento. 13 Expulsaban también a muchos demonios, y ungían con óleo a muchos enfermos y los sanaban.
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