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Papa : Apertura al Projimo y busqueda de la Paz

Friday, October 16, 2009

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Apertura al prójimo, perdón y búsqueda de la paz son las cualidades que deben distinguir el estilo de vida de un auténtico discípulo de Cristo. Así lo afirmó este miércoles el Papa Benedicto XVI durante la catequesis en la Audiencia general, dedicada a la figura de Pedro el Venerable, abad de Cluny. Explicó el Pontífice, [...]





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Asides
  • Hilario de Aquilea fue educado desde su infancia en el cristianismo. Renunció al comercio con el mundo para dedicarse al estudio de las Sagradas Escrituras. Fue ordenado diácono y más tarde a instancias de sus compatriotas cristianos fue consagrado obispo, gobernando con sabiduría y prudencia a su rebaño. El fue quien ordenó diácono a un discípulo suyo, por nombre Taciano para que le ayudara en su ministerio. El césar Numerino promulgó un edicto que obligaba a los cristianos a adorar a los ídolos. A instigación de un sacerdote de los ídolos, Hilario y Taciano fueron los primeros que comparecieron ante el prefecto Beronio. En vano trató el prefecto de dominar al obispo con amenazas, pues el obispo se mantuvo firme en su fe. Entonces Beronio lo hizo despojar de sus ropas y azotar con varas. Después mandó que lo extendieran en el caballete y que destrozaran sus costados con garfios hasta que aparecieran las entrañas. Luego lo encerró en una prisión para aplicarle más tormentos.

    Al día siguiente, denunciaron ante el prefecto a Taciano, pero todas las tentativas para hacerle sacrificar a los dioses fueron igualmente infructuosas, aplicándole los mismos tormentos que Hilario. Una terrible tormenta se desencadenó en la ciudad e infundió espanto a los paganos de Aquilea; Beronio entonces ordenó que los decapitaran a petición de los sacerdotes de los ídolos. Con ellos fueron inmolados otros cristianos, que también habían sido detenidos por el nombre de Cristo.

    Otros santos del día: SAN CLEMENTE HOFBAUER

EL PARALITICO DE LA PISCINA

1 Después de esto llegó una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. 2 Hay en Jerusalén, junto a la (puerta) de las Ovejas una piscina llamada en hebreo Betesda, que tiene cinco pórticos. 3 Allí estaban tendidos una cantidad de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, que aguardaban que el agua se agitase. 4 Porque un ángel bajaba de tiempo en tiempo y agitaba el agua; y el primero que entraba después del movimiento del agua, quedaba sano de su mal, cualquiera que éste fuese. 5 Y estaba allí un hombre, enfermo desde hacía treinta y ocho años. 6 Jesús, viéndolo tendido y sabiendo que estaba enfermo hacía mucho tiempo, le dijo: "¿Quieres ser sanado?". 7 El enfermo le respondió: "Señor, yo no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando el agua se agita; mientras yo voy, otro baja antes que yo". 8 Díjole Jesús: "Levántate, toma tu camilla y anda". 9 Al punto quedó sanado, tomó su camilla, y se puso a andar.

DISCUSION SOBRE EL SABADO

Ahora bien, aquel día era sábado: 10 Dijeron, pues, los judíos al hombre curado: "Es sábado; no te es lícito llevar tu camilla". 11 Él les respondió: "El que me sanó, me dijo: Toma tu camilla y anda". 12 Le preguntaron: "¿Quién es el que te dijo: Toma tu camilla y anda?" 13 El hombre sanado no lo sabía, porque Jesús se había retirado a causa del gentío que había en aquel lugar. 14 Después de esto lo encontró Jesús en el Templo y le dijo: "Mira que ya estás sano; no peques más, para que no te suceda algo peor". 15 Fuése el hombre y dijo a los judíos que el que lo había sanado era Jesús. 16 Por este motivo atacaban los judíos a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.

JESUS EN GALILEA

43 Pasados aquellos dos días, partió para Galilea. 44 Ahora bien, Jesús mismo atestiguó que ningún profeta es honrado en su patria. 45 Cuando llegó a Galilea, fue recibido por los galileos, que habían visto todas las grandes cosas hechas por Él en Jerusalén durante la fiesta; porque ellos también habían ido a la fiesta.

CURACION DEL HIJO DEL CORTESANO

46 Fue, pues, otra vez a Caná de Galilea, donde habían convertido el agua en vino. Y había un cortesano cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm. 47 Cuando él oyó que Jesús había vuelto de Judea a Galilea, se fue a encontrarlo, y le rogó que bajase para sanar a su hijo, porque estaba para morir. 48 Jesús le dijo: "¡Si no veis signos y prodigios, no creeréis!". 49 Respondióle el cortesano: "Señor, baja antes que muera mi hijo". 50 Jesús le dijo: "Ve, tu hijo vive". Creyó este hombre a la palabra que le dijo Jesús y se puso en marcha. 51 Ya bajaba, cuando encontró a algunos de sus criados que le dijeron que su hijo vivía. 52 Preguntóles entonces, la hora en que se había puesto mejor. Y le respondieron: "Ayer, a la hora séptima, le dejó la fiebre". 53 Y el padre reconoció que ésta misma era la hora en que Jesús le había dicho: "Tu hijo vive". Y creyó él, y toda su casa. 54 Éste fue el segundo milagro que hizo Jesús vuelto de Judea a Galilea.

1 Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Él para oírlo. 2 Mas los fariseos y los escribas murmuraban y decían: "Éste recibe a los pecadores y come con ellos". 3 Entonces les dirigió esta parábola:

EL HIJO PRODIGO

11 Dijo aún: "Un hombre tenía dos hijos, 12 el menor de los cuales dijo a su padre: "Padre, dame la parte de los bienes, que me ha de tocar". Y les repartió su haber. 13 Pocos días después, el menor, juntando todo lo que tenía, partió para un país lejano, y allí disipó todo su dinero, viviendo perdidamente. 14 Cuando lo hubo gastado todo, sobrevino gran hambre en ese país, y comenzó a experimentar necesidad. 15 Fue, pues, a ponerse a las órdenes de un hombre del país, el cual lo envió a sus tierras a apacentar los puercos. 16 Y hubiera, a la verdad, querido llenarse el estómago con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. 17 Volviendo entonces sobre sí mismo, se dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me muero de hambre! 18 Me levantaré, iré a mi padre, y le diré: "Padre, he pecado contra el cielo y delante de ti. 19 Ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. Hazme como uno de tus jornaleros". 20 Y levantándose se volvió hacia su padre. Y cuando estaba todavía lejos, su padre lo vio, y se le enternecieron las entrañas, y corriendo a él, cayó sobre su cuello y lo cubrió de besos. 21 Su hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo". 22 Pero el padre dijo a sus servidores: "Pronto traed aquí la ropa, la primera, y vestidlo con ella; traed un anillo para su mano, y calzado para sus pies; 23 y traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y hagamos fiesta: 24 porque este hijo mío estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado". Y comenzaron la fiesta. 25 Mas sucedió que el hijo mayor estaba en el campo. Cuando, al volver llegó cerca de la casa, oyó música y coros. 26 Llamó a uno de los criados y le averiguó qué era aquello. 27 Él le dijo: "Tu hermano ha vuelto, y tu padre ha matado el novillo cebado, porque lo ha recobrado sano y salvo". 28 Entonces se indignó y no quería entrar. Su padre salió y lo llamó. 29 Pero él contestó a su padre: "He aquí tantos años que te estoy sirviendo y jamás he transgredido mandato alguno tuyo; y a mi nunca me diste un cabrito para hacer fiesta con mis amigos. 30 Pero cuando tu hijo, éste que se ha comido toda su hacienda con meretrices, ha vuelto, le has matado el novillo cebado". 31 El padre le dijo: "Hijo mío, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo. 32 Pero estaba bien hacer fiesta y regocijarse, porque este hermano tuyo había muerto, y ha revivido; se había perdido, y ha sido hallado".

EL FARISEO Y EL PUBLICANO

9 Para algunos, los que estaban persuadidos en sí mismos de su propia justicia, y que tenían en nada a los demás, dijo también esta parábola: 10 "Dos hombres subieron al Templo a orar, el uno fariseo, el otro publicano. 11 El fariseo, erguido, oraba en su corazón de esta manera: "Oh Dios, te doy gracias de que no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos, adúlteros, ni como el publicano ése. 12 Ayuno dos veces en la semana y doy el diezmo de todo cuanto poseo". 13 El publicano, por su parte, quedándose a la distancia, no osaba ni aún levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: "Oh Dios, compadécete de mí, el pecador". 14 Os digo: éste bajó a su casa justificado, mas no el otro; porque el que se eleva, será abajado; y el que se abaja, será elevado".

EL GRAN MANDAMIENTO

28 Llegó también un escriba que los había oído discutir; y viendo lo bien que Él les había respondido, le propuso esta cuestión: "¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?" 29 Jesús respondió: "El primero es: "Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, un solo Señor es. 30 Y amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerza". 31 El segundo es: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". No existe mandamiento mayor que éstos. 32 Díjole el escriba: "Maestro, bien has dicho; en verdad, que "Él es único, que no hay otro más que Él". 33 Y el amarlo con todo el corazón y con todo el espíritu y con toda la fuerza, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios". 34 Jesús, viendo que había hablado juiciosamente, le dijo: "Tú no estás lejos del reino de Dios". Y nadie osó más proponerle cuestiones.

BLASFEMIAS DE LOS FARISEOS

14 Estaba Jesús echando un demonio, el cual era mudo. Cuando hubo salido el demonio, el mudo habló. Y las muchedumbres estaban maravilladas. 15 Pero algunos de entre ellos dijeron: "Por Beelzebul, príncipe de los demonios, expulsa los demonios". 16 Otros, para ponerlo a prueba, requerían de Él una señal desde el cielo. 17 Mas Él, habiendo conocido sus pensamientos, les dijo: "Todo reino dividido contra sí mismo, es arruinado, y las casas caen una sobre otra. 18 Si pues, Satanás se divide contra él mismo, ¿cómo se sostendrá su reino? Puesto que decís vosotros que por Beelzebul echo Yo los demonios. 19 Ahora bien, si Yo echo los demonios por virtud de Beelzebul, ¿vuestros hijos por virtud de quién los arrojan? Ellos mismos serán, pues, vuestros jueces. 20 Mas si por el dedo de Dios echo Yo los demonios, es que ya llegó a vosotros el reino de Dios. 21 Cuando el hombre fuerte y bien armado guarda su casa, sus bienes están seguros. 22 Pero si sobreviniendo uno más fuerte que él lo vence, le quita todas sus armas en que confiaba y reparte sus despojos. 23 Quien no está conmigo, está contra Mí; y quien no acumula conmigo, desparrama".

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