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Archive | Amor

¿Dónde están las manos de Dios?

Wednesday, March 3, 2010

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Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de labranza están olvidados, cuando la tierra esta quebrada y abandonada. Cuando miro tantos niños abandonados, tantos hermanos que lloran, tantas guerras. Cuando miro las lágrimas, la baja estima , la tristeza , los odios , el inconformismo… me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios? Cuando [...]

La Cruz

Thursday, December 3, 2009

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Periódicamente rebrota en nuestra Europa laicista el intento de eliminar la cruz de los ámbitos públicos. Se argumenta con el derecho a la libertad religiosa, que no debería privilegiar un signo de una religión particular en los espacios que pertenecen a todos, y donde los miembros de otras religiones, o de ninguna, pueden sentirse o [...]





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Asides
  • Nació en Francia el 12 de Agosto de 1591. Huérfana a los 14 años, sintió un fuerte deseo de convertirse en religiosa, pero por su delicada salud, y su débil constitución no fue admitida. Se casó con Antonio Le Grass, secretario de la reina de Francia, María de Médicis, convirtiendose en un modelo de esposa pues con su bondad y amabilidad logró transformar a su esposo que era duro y violento, y hasta obtuvo que en su casa todos rezaran en común las oraciones de cada día. Dios le concedió un hijo,a quien amó e inculcó una sólida fe católica desde pequeño.

    A los 34 años falleció su esposo, y decidió entonces consagrar su vida al servicio de Dios. Esta santa mujer tuvo la dicha inmensa de tener como directores espirituales a dos santos muy famosos y extraordinariamente guías de almas: San Francisco de Sales y San Vicente de Paúl. Con San Francisco de Sales tuvo frecuentes conversaciones espirituales en París en 1618 (tres años antes de la muerte del santo) y con San Vicente de Paúl trabajó por treinta años, siendo su más fiel y perfecta discípula y servidora. San Vicente de Paúl había fundado grupos de mujeres que se dedicaban a ayudar a los pobres, atender a los enfermos e instruir a los ignorantes. Estos grupos de caridad existían en los numerosos sitios en donde San Vicente había predicado misiones, pero sucedía que cuando el santo se alejaba los grupos disminuían su fervor y su entusiasmo haciendose necesario la presencia de alguien que los coordinase y animase permanentemente.

    Dicha persona providencial fue Santa Luisa de Marillac, quien personalmente se ofreció para coordinar y dirigir a los grupos de caridad. La santa recorrió el país visitando las asociaciones de caridad, llevandoles gran cantidad de ropas y medicinas para entregar a los más necesitados.

    En 1633, el 25 de marzo, las primeras cuatro jóvenes hacen votos de pobreza, castidad y obediencia, bajo la dirección de Santa Luisa, naciendo así la más grande comunidad femenina que existe, las Hermanas Vicentinas, Hijas de la Caridad. La santa además escribió muchos textos y libros en los cuales recopiló las enseñanzas de San Vicente de Paul y reflexiones personales, constituyendo una extraordinaria riqueza para la vida espiritual de sus religiosas y de todas las personas en general.

    Falleció el 15 de Marzo de 1660, después de sufrir una dolorosa enfermedad y dejando fundada y muy extendida la más grande comunidad de religiosas. Las 33,000 religiosas vicentinas o hijas de la Caridad tienen más de 3,300 casas en el mundo. En la casa donde está sepultada su fundadora, en París, sucedieron las apariciones de la Virgen de la Medalla Milagrosa a la vicentina Santa Catalina Labouré. Las religiosas fundadas por Santa Luisa se dedican exclusivamente a obras de caridad. El Papa Pío XI declaró santa a Luisa de Merillac en 1934, y el Sumo Pontífice Juan XXIII la declaró Patrona de los Asistentes Sociales.

    Otro santo del día: SAN LONGINOS

JESUS EN GALILEA

43 Pasados aquellos dos días, partió para Galilea. 44 Ahora bien, Jesús mismo atestiguó que ningún profeta es honrado en su patria. 45 Cuando llegó a Galilea, fue recibido por los galileos, que habían visto todas las grandes cosas hechas por Él en Jerusalén durante la fiesta; porque ellos también habían ido a la fiesta.

CURACION DEL HIJO DEL CORTESANO

46 Fue, pues, otra vez a Caná de Galilea, donde habían convertido el agua en vino. Y había un cortesano cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm. 47 Cuando él oyó que Jesús había vuelto de Judea a Galilea, se fue a encontrarlo, y le rogó que bajase para sanar a su hijo, porque estaba para morir. 48 Jesús le dijo: "¡Si no veis signos y prodigios, no creeréis!". 49 Respondióle el cortesano: "Señor, baja antes que muera mi hijo". 50 Jesús le dijo: "Ve, tu hijo vive". Creyó este hombre a la palabra que le dijo Jesús y se puso en marcha. 51 Ya bajaba, cuando encontró a algunos de sus criados que le dijeron que su hijo vivía. 52 Preguntóles entonces, la hora en que se había puesto mejor. Y le respondieron: "Ayer, a la hora séptima, le dejó la fiebre". 53 Y el padre reconoció que ésta misma era la hora en que Jesús le había dicho: "Tu hijo vive". Y creyó él, y toda su casa. 54 Éste fue el segundo milagro que hizo Jesús vuelto de Judea a Galilea.

1 Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Él para oírlo. 2 Mas los fariseos y los escribas murmuraban y decían: "Éste recibe a los pecadores y come con ellos". 3 Entonces les dirigió esta parábola:

EL HIJO PRODIGO

11 Dijo aún: "Un hombre tenía dos hijos, 12 el menor de los cuales dijo a su padre: "Padre, dame la parte de los bienes, que me ha de tocar". Y les repartió su haber. 13 Pocos días después, el menor, juntando todo lo que tenía, partió para un país lejano, y allí disipó todo su dinero, viviendo perdidamente. 14 Cuando lo hubo gastado todo, sobrevino gran hambre en ese país, y comenzó a experimentar necesidad. 15 Fue, pues, a ponerse a las órdenes de un hombre del país, el cual lo envió a sus tierras a apacentar los puercos. 16 Y hubiera, a la verdad, querido llenarse el estómago con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. 17 Volviendo entonces sobre sí mismo, se dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me muero de hambre! 18 Me levantaré, iré a mi padre, y le diré: "Padre, he pecado contra el cielo y delante de ti. 19 Ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. Hazme como uno de tus jornaleros". 20 Y levantándose se volvió hacia su padre. Y cuando estaba todavía lejos, su padre lo vio, y se le enternecieron las entrañas, y corriendo a él, cayó sobre su cuello y lo cubrió de besos. 21 Su hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo". 22 Pero el padre dijo a sus servidores: "Pronto traed aquí la ropa, la primera, y vestidlo con ella; traed un anillo para su mano, y calzado para sus pies; 23 y traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y hagamos fiesta: 24 porque este hijo mío estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado". Y comenzaron la fiesta. 25 Mas sucedió que el hijo mayor estaba en el campo. Cuando, al volver llegó cerca de la casa, oyó música y coros. 26 Llamó a uno de los criados y le averiguó qué era aquello. 27 Él le dijo: "Tu hermano ha vuelto, y tu padre ha matado el novillo cebado, porque lo ha recobrado sano y salvo". 28 Entonces se indignó y no quería entrar. Su padre salió y lo llamó. 29 Pero él contestó a su padre: "He aquí tantos años que te estoy sirviendo y jamás he transgredido mandato alguno tuyo; y a mi nunca me diste un cabrito para hacer fiesta con mis amigos. 30 Pero cuando tu hijo, éste que se ha comido toda su hacienda con meretrices, ha vuelto, le has matado el novillo cebado". 31 El padre le dijo: "Hijo mío, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo. 32 Pero estaba bien hacer fiesta y regocijarse, porque este hermano tuyo había muerto, y ha revivido; se había perdido, y ha sido hallado".

EL FARISEO Y EL PUBLICANO

9 Para algunos, los que estaban persuadidos en sí mismos de su propia justicia, y que tenían en nada a los demás, dijo también esta parábola: 10 "Dos hombres subieron al Templo a orar, el uno fariseo, el otro publicano. 11 El fariseo, erguido, oraba en su corazón de esta manera: "Oh Dios, te doy gracias de que no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos, adúlteros, ni como el publicano ése. 12 Ayuno dos veces en la semana y doy el diezmo de todo cuanto poseo". 13 El publicano, por su parte, quedándose a la distancia, no osaba ni aún levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: "Oh Dios, compadécete de mí, el pecador". 14 Os digo: éste bajó a su casa justificado, mas no el otro; porque el que se eleva, será abajado; y el que se abaja, será elevado".

EL GRAN MANDAMIENTO

28 Llegó también un escriba que los había oído discutir; y viendo lo bien que Él les había respondido, le propuso esta cuestión: "¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?" 29 Jesús respondió: "El primero es: "Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, un solo Señor es. 30 Y amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerza". 31 El segundo es: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". No existe mandamiento mayor que éstos. 32 Díjole el escriba: "Maestro, bien has dicho; en verdad, que "Él es único, que no hay otro más que Él". 33 Y el amarlo con todo el corazón y con todo el espíritu y con toda la fuerza, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios". 34 Jesús, viendo que había hablado juiciosamente, le dijo: "Tú no estás lejos del reino de Dios". Y nadie osó más proponerle cuestiones.

BLASFEMIAS DE LOS FARISEOS

14 Estaba Jesús echando un demonio, el cual era mudo. Cuando hubo salido el demonio, el mudo habló. Y las muchedumbres estaban maravilladas. 15 Pero algunos de entre ellos dijeron: "Por Beelzebul, príncipe de los demonios, expulsa los demonios". 16 Otros, para ponerlo a prueba, requerían de Él una señal desde el cielo. 17 Mas Él, habiendo conocido sus pensamientos, les dijo: "Todo reino dividido contra sí mismo, es arruinado, y las casas caen una sobre otra. 18 Si pues, Satanás se divide contra él mismo, ¿cómo se sostendrá su reino? Puesto que decís vosotros que por Beelzebul echo Yo los demonios. 19 Ahora bien, si Yo echo los demonios por virtud de Beelzebul, ¿vuestros hijos por virtud de quién los arrojan? Ellos mismos serán, pues, vuestros jueces. 20 Mas si por el dedo de Dios echo Yo los demonios, es que ya llegó a vosotros el reino de Dios. 21 Cuando el hombre fuerte y bien armado guarda su casa, sus bienes están seguros. 22 Pero si sobreviniendo uno más fuerte que él lo vence, le quita todas sus armas en que confiaba y reparte sus despojos. 23 Quien no está conmigo, está contra Mí; y quien no acumula conmigo, desparrama".

JESUS PERFECCIONA LA LEY ANTIGUA

17 "No vayáis a pensar que he venido a abolir la Ley y los Profetas. Yo no he venido para abolir, sino para dar cumplimiento. 18 En verdad os digo, hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota, ni un ápice de la Ley pasará, sin que todo se haya cumplido. 19 Por lo tanto, quien violare uno de estos mandamientos, (aún) los mínimos, y enseñare así a los hombres, será llamado el mínimo en el reino de los cielos; mas quien los observare y los enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

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